EX PRISIONERA DE AUSCHWITZ ABRAZA A SU CARCELERO

EX PRISIONERA DE AUSCHWITZ ABRAZA A SU CARCELERO

 

Hay historias que nos confirman que a veces el perdón tiene capacidad de mover fronteras y traspasar el dolor y el sufrimiento. Eva Kor, una de las víctimas de los experimentos nazis en Auschwitz, asistió al juicio de uno de los guardias nazis más famosos: Oskar Gröning, prácticamente la mano derecha del sádico doctor Mengele. Ha sido acusado de ser el cómplice de más de 300.000 muertes aunque él afirma que era un mero “contable”.

Kor se acercó al guardia de las SS y le dio la mano para agradecerle que hubiera acudido al juicio en el que se le acusaba de atrocidades cometidas durante el nazismo. Además sus palabras fueron: “Quería darle la mano porque estoy interesada en ver lo que pasa cuando una víctima se encuentra con su verdugo. Yo solo le di la mano y le dije: “Aprecio el hecho de que usted esté dispuesto a venir aquí y se enfrente a esto, pero me gustaría que inste a los viejos nazis que siguen vivos a hacer lo mismo y que aborde el problema de los nuevos neonazis que hay hoy en Alemania” como relata el diario The Independent.

Eva fue deportada a Auschwitz con diez años en un tren como ganado. Una vez allí fue separada de su familia que murió en la cámara de gas, pero ella y su hermana gemela Miriam eran del interés de Mengele para experimentar con ellas. Les pueso cinco inyecciones y el propio doctor dijo que le quedaban dos semanas de vida, aunque ella sabía que debía sobrevivir ya que si no matarían a su hermana gemela. Finalmente lo logró y sobrevivió al campo de exterminio que liberaron los rusos.

El carcelero en la primera jornada del juicio se desmayó, pero tras la insistencia, Kor finalmente logró su objetivo. Gröning sacó fuerzas para levantarse del caminador, devolverle las palabras y darle un beso y un abrazo al que Kor no se negó.

Y es tal la capacidad de los sentimientos por mover fronteras que Eva se desplazó 6.500 kilómetros para poder asistir al juicio de Gröning. Aunque la víctima de las torturas nazis le perdonó, también le advirtió de que eso no eximía sus responsabilidades.

Sobre el autor

Juan Francisco Jimenez Jacinto

Juan Francisco Jimenez JacintoEs profesor de Periodismo en la Universitat Abat Oliba CEU

Ver todos los posts de Juan Francisco Jimenez Jacinto

Deja un comentario