¿Por qué nuestros huesos no necesitan lácteos?

¿Por qué nuestros huesos no necesitan lácteos?

Las autoridades sanitarias y la industria alimentaria insisten en que «debemos beber leche», «consumir lácteos a diario» y tomar suplementos de calcio para prevenir la OSTEOPOROSIS.

Mi respuesta es, ¡¡Qué leches!!

Si la teoría del calcio fuera cierta…
En los países donde se consume más calcio deberían ser los países con un menor índice de fractura de cadera. Y no es así.

Según las estadísticas del Food Agriculture Organization – FAO, de la Organización de las Naciones Unidas, los norteamericanos y los europeos del oeste consumen más leches y derivados que los asiáticos y africanos. Sin embargo los asiáticos y africanos, que no consumen nada de leche o más bien poca tienen los huesos más fuertes.

Ya es una realidad desde hace unos años. Según estudios científicos las tasas de fractura de cadera están en función de la ingesta de proteínas y la latitud, (cantidad de sol recibido = vitamina D). Nordin, BEC y Polley, KJ 1987. «Metabolic Consequences of the menopause. A cross-sectional, longitudinal, and intervention study on 557 normal postmenopausal women«.

Es por eso que se asocia la alta tasa de fractura de cadera con la alta ingesta de proteínas, (ph cuerpo demasiado ácido), la tenor de vitamina D y la falta de ejercicio. Una o la combinación de las tres es suficiente para desarrollar el problema.

En definitiva…
El calcio es un nutriente esencial con un papel vital en su metabolismo. No obstante lo que debemos hacer es asegurar un buen funcionamiento de nuestro metabolismo para que él mismo no tenga de acudir a la fuente de calcio de los huesos para poder subsistir en su día a día.

Indicaciones para asegurar un buen metabolismo del calcio:
– Tomar 20 min de sol al día.
– Llevar una dieta lo más alcalina posible, mucha verdura y proteína de forma controlada.
– Hacer ejercicio físico.

bigstock_X-ray_Of_A_Hip_Fracture_And_De_8588746

Sobre el autor

Avatar

Juan Francisco Jimenez JacintoAulanews

Ver todos los posts de Juan Francisco Jimenez Jacinto

Deja un comentario