Los supermercados tras 21 días de confinamiento

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Un supermercado con las estanterías vacías tras la compra masiva por el coronavirus.
Ricardo Jiménez Padrós Ricardo Jiménez Padrós

La pandemia del coronavirus provocó el cierre de bares y restaurantes hace ya dos semanas y dejó solo ante el peligro al mundo de la alimentación. Pendiente este sector por el futuro de esta gran crisis mundial que parece no tener fin, AulaNews ha podido conocer de primer mano cómo están viviendo estos momentos de excepcionalidad los proveedores de alimentos. Los supermercados son establecimientos esenciales y permanecerán al pie del cañón jornada tras jornada.

Los primeros días tras el inicio del Estado de Alarma los supermercado se vaciaron. Las compras de productos de consumo se incrementaron un 21% en la semana del 9 al 15 de marzo, según Kantar. Carlos Belmonte, segundo encargado de un Condis en Premià de Mar (Barcelona), dice que «el viernes y sábado de aquella semana se hizo más dinero que los día de Navidad porque la gente se llevaba carros de 200 a 300 euros. Se volvieron locos».

Paisaje desolador

Este tipo de compra masiva se reflejaba en la cantidad de estanterías vacías y la escasez de algunos productos. Pero, ¿faltan alimentos o los trabajadores no tienen suficiente tiempo para reponerlos? Para disipar todo tipo de dudas, Belmonte afirma que «los primeros días faltaban muchos productos como pasta, arroz y huevos. Nos llegaba menos cantidad de la que pedíamos». Pero no todo fueron malas noticias. El sector alimenticio supo reponerse de este duro golpe inicial e impuso medidas de seguridad como limitar el aforo en las grandes superficies. «Ahora la situación se ha normalizado y ya hay de todo», asegura el encargado.

El miedo a ser contagiados es la gran preocupación de todas aquellas personas que deben seguir trabajando en contacto con la gente. «La empresa nos ha facilitado mascarillas de uso semanal y guantes protectores que los cambiamos cada dos horas», cuenta el empleado del Condis. Una medida que está resultando muy útil porque tras tres semanas ningún trabajador del supermercado se ha infectado por el virus. Además se ha extremado las precauciones, como explica Belmonte: «A los clientes les obligamos a desinfectarse las manos antes de entrar y les proporcionamos guantes, también pedimos que se respeten las distancias de seguridad».

Durante estas semanas, en los supermercados se han vivido situaciones límites. «Un día iba con 30 paquetes de arroz para colocarlos en la estantería, sólo pude colocar 3, me los quitaban de las manos», afirma el encargado. También bromea sobre la obsesión que se creó con el papel higiénico: «Ni nosotros entendemos que pretendía la gente comprando tanto papel, estuvimos 3 días sin».

Iniciativas solidarias

La semana pasada se puso en marcha en algunos supermercados una propuesta para ayudar a los más vulnerables. Algo tan sencillo como atrasar 1 hora la apertura al público. «Esta decisión permite que los mayores de 65 años tengan todos los productos a su disposición y puedan llevarse todo lo que necesiten», asegura Belmonte.

Hace 10 días que se inició esta campaña y los resultados son positivos. El encargado afirma que «viene mucha gente mayor a comprar y se van contentos y tranquilos a casa». Además, el resto de clientes han entendido esta medida a la perfección y respetan los horarios.

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Cartel que informa a los clientes de un cambio de hora para ayudar a los más vulnerables.

Situación Familiar

No es fácil tener que salir de casa todos los días sabiendo del peligro del Coronavirus. Los supermercados son establecimientos muy transitados estos días y Belmonte es consciente de ello. Por si fuera poco, «mi madre también trabaja en un supermercado, así que nos juntamos para comer y poco más, normalmente estamos cada uno en su habitación».

Hay mucha gente como este empleado y su madre que que viven con el miedo de saber que cada día es una posibilidad más de contagiarse. A pesar de ello, seguirán trabajando para que todos puedan tener comida en sus casas. No sin recordar un mensaje que Belmonte dice bien alto: «Que se queden en casa, ya que pueden, y que únicamente vayan a comprar cuando realmente lo necesiten. Así pararemos el virus lo antes posible».

Ricardo Jiménez Padrós

Si la vida me permite unir dos de mis mayores placeres, escribir y comer, no desaprovecharé la oportunidad. Además de amante de las letras y la cultura culinaria, soy estudiante de tercero de periodismo. Soy muy ambicioso y siempre quiero mejorar, creo que uno aprende cometiendo errores.