Recientemente Hacienda ha reclamado cargos contra Rodrigo Rato (ex Ministro de Economía y ex Director del FMI) por Alzamiento de Bienes, Administración Desleal y Blanqueo de Capitales. Los Casos más famosos en los que se ha visto envuelto son el de la salida a Bolsa de Bankia y el de las “Tarjetas Black”.
Estas tarjetas estuvieron en posesión de 86 consejeros delegados de Caja Madrid. Muchos de ellos han acabado “pringados” con alguna imputación de delitos fiscales. Además de destapar algunas vergüenzas sobre el uso que se hacía de estas tarjetas (locales nocturnos, viajes, bares, restaurantes, etc.) ha llamado la atención la asiduidad con la que algunos consejeros sacaban dinero del cajero automático de la Entidad para su uso personal. De los 86 sólo 4 no usaron en ningún momento su tarjeta opaca.
“En 30 años de profesión jamás había visto algo semejante” (Francisco Verdú).
Sabemos los nombres de los principales acusados pero… ¿Quiénes son estas 4 personas?
Sus nombres: Francisco Verdú, Íñigo Aldaz, Fernando Tejera y Félix Sánchez Acal. Iñigo Aldaz y Fernando Tejera afirmaron ante el juez que nunca llegaron a recibir sus tarjetas (…y no sabemos qué hubiera pasado en ese caso!?). Félix Sánchez Acal fue el Consejero designado por UGT y se mantuvo al margen. De estas 4 personas nos centraremos en Francisco Verdú y sus declaraciones.
Francisco Verdú fue Consejero Delegado nombrado por Rodrigo Rato justo antes de la salida a Bolsa de la Entidad. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Alicante y MBA por la Universidad de Chicago, inició su carrera en el grupo Banco de Vizcaya. Ha sido Vicepresidente de Banca March y Presidente de su Comisión Delegada. Ha sido consejero de Banco de Crédito Agrícola, Media Planning, ACS o Corporación Financiera Alba, entre otras.
Según su declaración, fue el propio Rodrigo Rato el que le entregó un sobre con la tarjeta opaca, pero él prefirió guardarlo en un cajón sin abrirlo, para evitar tentaciones. Es más, según ante el juez, advirtió a Rato de que era una “mala praxis” porque “en 30 años de profesión jamás había visto algo semejante”.
El ex consejero explicó que la tarjeta no estaba contemplada dentro de su contrato de retribución y por eso la rechazó, de hecho ni siquiera llegó a abrir el sobre que le entregó. “No se puede usar una tarjeta sin ningún tipo de justificación. No entendía por qué me daban otra tarjeta”.
Este consejero se merece un aplauso #SoGood por este gesto pero… ¿Sabía que los demás sí las usaban? ¿Podía haber hecho algo para denunciar la situación? No lo sabemos y probablemente nunca lo sabremos. Lo que sí podemos intuir es ¿Qué hubiéramos hecho nosotros con una tarjeta en el Bolsillo que te permitiera sacar dinero del cajero manteniendo tu cuenta corriente intacta? Seguramente nunca la tendremos ni podremos probarnos; lo que sí es cierto es que el gesto de este consejero puede arrojar un rayo de luz sobre la ética y la banca; y que el mundo necesita más James Stewart a lo ¡Qué bello es vivir!
