Sociedad

Yo, me, mí, conmigo

El declive de la educación y el civismo es cada vez más notorio

Incivismo
Comportamiento incívico
Carlota  Molina Sánchez-Fortún Carlota  Molina Sánchez-Fortún

El viernes pasado asistí a un tributo dedicado a los Dire Straits en el Teatre Coliseum de Barcelona. Además de que el espectáculo dejó mucho que desear, lo cual tiró por tierra todas mis expectativas, tristemente, lo que más me llamó la atención fue el incivismo y la mala educación de un grupo de chicos que estaban sentados un par de filas detrás de mí. Los aplausos que el público dedicaba a la banda que actuaba y los vítores típicos del clásico Barça-Madrid eran la misma cara de una moneda.

Y es que cuanta razón tuvo Jean de la Fontaine -fabulista francés- cuando dijo que «todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda». Nos estamos acostumbrando a vivir como si fuéramos los últimos supervivientes de la faz de la tierra. No nos importa si molestamos a las vecinas de abajo a las 4 de la mañana con el ruido que hacen las zapatillas de tacón, cortesía de los Reyes Magos en las últimas Navidades. O si estamos a 2 dedos de romperle un tobillo a alguien porque resulta que vamos derrapando con el patinete eléctrico por la calle como si fuéramos Marc Márquez en el Mundial de MotoGP.

Incivismo como nueva moda

Es irónico. Nuestro objetivo actual es que deje de crecer el número de infectados o fallecidos por la pandemia del coronavirus. Sin embargo, lo que estamos haciendo es frenar la educación y el respeto, valores que ayudarían a disminuir las cifras.

A veces me sorprende que el ser humano sea el único animal que tiene la capacidad de razonar, cuando tras más de un año de cuarentena seguimos siendo igual de incívicos. Y no lo digo solo por los jóvenes, ya que mi vecina de arriba roza los 60 y molesta como si tuviera 3.

Comportamiento incívico

Muchos achacan el incremento de la mala educación al cierre de los colegios, pero un conjunto de pedagogos demostraron que solo el 15% de lo realmente significativo que entra en la mente se aprende allí. La educación se imparte en casa.

Creo que estamos perdiendo los valores como colectivo y como individuos. Lo triste es que no hace tanto tiempo lo normal era levantarse del asiento en el bus para cedérselo a una persona mayor. Ahora apenas alzamos la cabeza del móvil. Da la sensación de que el incivismo se ha convertido en la nueva moda.

Nueva sociedad

El valor y la voluntad están desapareciendo para dar paso al deseo, lo que nos convierte en seres egoístas y en una sociedad individualista, permisiva y consumista. Estamos dañando la convivencia humana por mero capricho, comportamiento que solo puede acabar de una manera: mal. Quizás lo más preocupante de todo este tema es la tolerancia social que parecemos mostrar ante comportamientos de este tipo y la habituación a ellos.

En realidad son pocos los protagonistas de estos escenarios, quienes sufren una falta alarmante de valores éticos sociales. Aunque es una minoría que deteriora la convivencia, el precio lo pagamos todos, sobre todo los jóvenes, quienes solemos ser el centro de todas las críticas sobre incivismo y falta de educación. Eso sí, las que luego se paran en medio de la acera a charlar son las abuelas, pero, y Dios me libre, no se diga nada malo de ellas.

Carlota  Molina Sánchez-Fortún

3rd grade Advertising, Public Relations and Journalism student. I am interested in books, music, TV shows and travelling.