Urbanismo

La futura Barcelona

El plan de 'superilles' sigue vigente desde su primera prueba piloto en 2016

'Superilla' Poblenou / Ayuntamiento de Barcelona
‘Superilla’ Poblenou / Ayuntamiento de Barcelona
Carlota Ros Rey Carlota Ros Rey

El pionero plan urbanístico elaborado por Ildefons Cerdá para el Ensanche de Barcelona, y copiado por medio mundo, está condenado a reinventarse para cumplir con los nuevos cánones de la ciudad sostenible. El proyecto de ‘superilles’ de Barcelona redactado por el arquitecto y urbanista Salvador Rueda, responde a esta problemática mediante la intervención en áreas de 400×400 metros en las cuales el acceso al tráfico motorizado quedará restringido. Con esto se pretende generar una gran cantidad de nuevos espacios destinados a los peatones y a las bicicletas.

En un inicio se comenzó por peatonalizar los chaflanes de las manzanas del ensanche. Estos espacios, originalmente destinados al aparcamiento, quedaban cerrados generando nuevas áreas de estancia, dentro del enclave urbano. Esta idea se fue probando en cada vez más calles, sin afectar a la circulación de los vehículos. Más adelante se fueron sucediendo la peatonalización de algunos de los carriles del Ensanche, sin privar por completo su circulación. Sin embargo, el objetivo final es cerrar completamente la calle y generar espacios peatonales que aglutinen 9 manzanas del ensanche en una sola. De ahí el nombre de ‘superilles’.

En el interior de estos espacios se colocan espacios verdes, pistas ciclables y zonas de juego para niños. La única forma de acceder al interior de la mismas en coche, y de forma esporádica, es siendo residente y siguiendo una velocidad limitada a 10 km/h, evitando así posibles accidentes o percances.

Mapa de las futuras 'superilles' en el Ensanche / Ayuntamiento de Barcelona

Ciudad peatonal

En sus alrededores, se colocan diversas paradas de autobús y ciclo vías que permiten a los habitantes desplazarse desincentivando el uso del automóvil. Por lo tanto, se busca que la máxima prioridad de las calles de la ciudad sea el bienestar de quienes viven en ella. Otro de los objetivos de las ‘superilles’ de Barcelona, es conseguir unas ciudades más ecológicas y autosostenibles plantando árboles dentro de cada una de ellas. De esta forma, no sólo se aumentará considerablemente los espacios verdes sino que además se conseguirá reducir significativamente la contaminación y el ruido de la ciudad.

Un ejemplo de este plan en Barcelona, está vigente desde 2016 en la ‘superilla’ del Poble Nou. En esta prueba piloto, se realizaron cambios en la circulación de los vehículos, autobuses y bicicletas con el objetivo de hacer de la zona un espacio más pacífico dando prioridad a los peatones. Desde entonces, se ha ido introduciendo mobiliario urbano en la zona y se han adaptado espacios para que los niños puedan jugar en las calles. Además, se han incrementado la organización de actividades culturales que promuevan el uso del espacio urbano. Un ejemplo de ello son los cines al aire libre o el Poblenou Open Day.

'Superilla' Poblenou / Ayuntamiento de Barcelona

Plan Cerdá

La ingeniosa propuesta del arquitecto para el crecimiento organizado de Barcelona, sufrirá ciertos cambios con estas reformas. No perderá su esencia, pero si la potenciará. La concepción de la malla reticular, organizadora de toda la ciudad, permite la adaptabilidad de sus espacios intersticiales. Estos son fácilmente modificados en cuando a uso urbano con una intervención casi nula en los edificios vecinales. Modificando únicamente los pavimentos y el mobiliario, muy distintos espacios y usos son capaces de generarse. Todo esto supondrá que la ciudad se reinventa, pero se conserva su identidad.

 

Carlota Ros Rey

Me llamo Carlota Ros. Estoy estudiando Periodismo en la Universidad Abat Oliba CEU. Me considero una persona inquieta por querer estar siempre al corriente de lo que pasa en el mundo.