Moda

Más identidad que tendencia

La pasarela ya no dicta cómo vestir, solo recoge lo que la gente ya ha elegido

street style y la influencia de las redes sociales en la moda
El estilo urbano y cotidiano se ha convertido en referencia estética para la industria de la moda.
Lucas Tejada Balaguera Lucas Tejada Balaguera

Con la llegada de la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid del 17 al 21 de marzo, la industria vuelve a presentar las tendencias de la próxima temporada. Sin embargo, en los últimos años la lógica de la moda ha cambiado. Antes eran los grandes eventos los que marcaban la referencia; hoy los roles parecen haberse invertido y es la propia sociedad la que marca el paso, mientras las pasarelas terminan por darle forma y visibilidad.

influencia de las redes sociales en la moda

 Influencia de las redes sociales en la moda

Las redes sociales se han convertido en el nuevo escaparate. Las referencias ya no aparecen primero en revistas ni en desfiles, sino en pantallas de móvil. Pinterest, Instagram o TikTok funcionan como un laboratorio constante donde surgen estéticas que se comparten, se adaptan y se transforman en cuestión de días. Lo que empieza como una propuesta aislada puede extenderse rápidamente y consolidarse sin necesidad de haber pasado antes por una pasarela.

En ese proceso, la industria observa. Muchas de las tendencias que después se presentan de manera oficial ya han circulado previamente entre usuarios anónimos. La pasarela no siempre introduce algo completamente nuevo; en ocasiones recoge lo que ya ha funcionado y lo organiza dentro de una colección. Este cambio también se nota en la velocidad. Antes una tendencia tardaba meses en verse fuera del desfile y ahora puede aparecer en una semana y repetirse en muchas cuentas a la vez. La gente ve, prueba y adapta casi al momento, de modo que cuando llega la presentación oficial buena parte del público ya reconoce esa idea. 

Elegir antes que seguir

El auge de la segunda mano refuerza esta idea. Cada vez más personas no buscan simplemente estrenar la nueva colección de temporada. Prefieren encontrar prendas concretas que encajen con su estilo, aunque no sean actuales. La ropa deja de entenderse como algo que se reemplaza cada pocos meses y pasa a ser una elección más personal.

También ha cambiado la manera de mostrar estatus. Los logotipos grandes y llamativos han perdido presencia frente a prendas más discretas. La diferencia ya no está solo en la marca visible, sino en la forma de combinar y dar coherencia al conjunto. El reconocimiento se desplaza del nombre al criterio. También cambia la relación con las temporadas. No todo gira en torno a primavera o invierno. Muchas personas guardan prendas durante años, las combinan de otra forma y vuelven a usarlas sin esperar a que una colección lo autorice. La ropa deja de caducar tan rápido y pasa a depender más de cómo se lleva que de cuándo se compró.

La inspiración del cine

A este cambio también contribuye el cine y, sobre todo, las series. Muchas historias ambientadas en otras épocas muestran una forma de vestir mucho más cuidada que la de la vida diaria. En ellas la ropa no es solo práctica y tiene normas, detalles y cierta formalidad. Series como “Bridgerton”han hecho reconocible esa idea de elegancia, no porque la gente quiera vestirse igual, sino porque cambian la forma de entender qué significa ir bien vestido. Resulta curioso que, mientras la ropa cotidiana es cada vez más cómoda y sencilla, la estética que más llama la atención sea la contraria. No se trata de copiar esos trajes, sino de la sensación que transmiten, cuidado, orden y presencia. La moda recoge ese interés y lo adapta a prendas actuales, más discretas y fáciles de llevar.

La Fashion Week sigue teniendo importancia dentro del sector, pero su función es distinta a la de hace años. Más que imponer una dirección completamente nueva, reúne y presenta de forma oficial tendencias que ya circulan antes entre la gente. La moda sigue pasando por la pasarela, pero muchas veces no nace allí.

Vestir ya no es pertenecer

Durante mucho tiempo la forma de vestir estaba ligada a encajar dentro de un grupo reconocible. Existían códigos bastante claros y la moda servía como referencia común. Hoy la situación es distinta. La ropa se utiliza cada vez más como una forma de expresar una imagen propia y no tanto como un modo de seguir una pauta compartida.

Esto explica por qué conviven estilos muy distintos al mismo tiempo sin que uno sustituya completamente al anterior. La gente combina prendas nuevas con otras de años diferentes, mezcla influencias y construye una estética personal sin depender necesariamente de una temporada concreta. En ese contexto, la pasarela no desaparece, pero pierde su papel central como punto de partida y pasa a funcionar más como un lugar donde reconocer lo que ya está presente fuera de ella.

Este efecto se nota incluso entre personas parecidas. Dos estudiantes de la misma edad y del mismo entorno pueden vestir de maneras completamente distintas sin que una opción parezca más correcta que otra. Hay menos puntos de referencia compartidos y cada uno construye su imagen con lo que le encaja, combinando ideas distintas sin tener que seguir una misma línea.

Lucas Tejada Balaguera

Me llamo Lucas Tejada, tengo 24 años y actualmente estoy estudiando tercero de carrera en la Universidad Abat Oliba CEU. Desde hace años siento una gran pasión por el periodismo, especialmente por el periodismo deportivo. Me gusta todo lo que rodea al deporte y me motiva la idea de poder contarlo, analizarlo y transmitirlo a los demás. Mi objetivo es poder dedicarme profesionalmente a este ámbito y crecer dentro del mundo de la comunicación deportiva.