Moda

Vestir mejor sin gastar más

La compra de productos usados se consolida entre los jóvenes como una forma de vestir mejor, ahorrar y encontrar prendas con personalidad

personas mirando prendas en un mercadillo
personas mirando prendas en un mercadillo
Lucas Tejada Balaguera Lucas Tejada Balaguera

Entre paradores llenos de ropa, montones de prendas apiladas y gente que rebusca con calma, el Mercat dels Encants de Barcelona funciona como algo más que un simple mercado. A lo largo de la mañana, compradores de distintas edades recorren los pasillos en busca de una prenda concreta o, muchas veces, simplemente de algo que les encaje. No hay un recorrido fijo ni una forma clara de comprar. Algunos pasan rápido, otros se detienen más, revisan, comparan y siguen.

Es habitual ver a gente tocando tejidos, mirando etiquetas o pensando cómo encajaría esa prenda en su armario. Parte del atractivo está en eso, en no saber exactamente qué te vas a encontrar. Frente a las plataformas digitales, aquí es más fácil dar con prendas de ocasión a precios ajustados, muchas veces por debajo de lo que se ve online.

Home - Mercat dels Encants

Cómo se compra en la segunda mano 

En este tipo de espacios, comprar no suele ser un gesto inmediato. La búsqueda forma parte de la experiencia y obliga a mirar con más atención. En lugar de entrar con una idea cerrada y salir con una prenda concreta, mucha gente termina encontrando algo distinto de lo que esperaba. Esa sensación de hallazgo es una de las razones por las que estos mercados siguen teniendo tirón.

En los Encants, además, la variedad cambia constantemente. Entre ropa, objetos antiguos y prendas de distintas épocas, la oferta obliga a revisar bien cada puesto. No todo está pensado solo para la moda, pero precisamente ahí aparece parte de su interés. En medio de ese desorden aparente se cuelan prendas que no suelen verse en cadenas convencionales y que permiten comprar de otra manera, con menos prisa y con más margen para elegir. Con más de 700 años de historia y cerca de 150.000 visitantes cada semana, es uno de los espacios más concurridos de la ciudad y un punto de referencia dentro del mercado de segunda mano.

Qué buscan los jóvenes en el mercado de segunda mano

Más allá del precio, muchos jóvenes acuden a estos mercados con una idea bastante definida. Las prendas vintage y de segunda mano con estética retro están entre las más buscadas, sobre todo chaquetas, camisetas o sudaderas que remiten a otras épocas. También llaman la atención piezas con una estética más urbana, muy marcada por lo que se ve en redes sociales.

Desde uno de los puestos del mercado, un vendedor señala que hay patrones bastante claros en lo que más se vende. “Las chaquetas, las camisetas y las sudaderas siempre salen rápido, sobre todo si tienen un estilo más antiguo o diferente”, explica. También destaca que muchos compradores pasan tiempo revisando montones de ropa o negociando el precio, algo que forma parte de la dinámica habitual del mercado y que no se encuentra en otros formatos.

Comprar mejor sin gastar más

Para quienes frecuentan este tipo de espacios dentro del mercado de segunda mano, el atractivo no se reduce al ahorro. Santiago Ruiz, comprador habitual, lo resume de forma clara: “Ya no se ve como algo para gente sin dinero, sino como una forma de comprar mejor y aprovechar más el dinero”. Su idea apunta a un cambio de percepción bastante visible entre la gente joven, que ya no asocia la segunda mano a una falta de recursos, sino a una forma distinta de consumir.

Ruiz también insiste en algo que para él sigue marcando la diferencia frente a internet. “Aquí puedes tocar la ropa, probártela y ver realmente cómo queda”, explica. Además, apunta que en muchos casos los precios resultan más competitivos, sobre todo cuando se trata de prendas únicas o difíciles de encontrar. Esa posibilidad de comprobar el tejido, el estado real de la prenda y el ajuste final antes de pagar sigue siendo una ventaja evidente frente a las plataformas digitales. En su caso, la compra presencial no solo aporta seguridad, también hace que la experiencia resulte más completa.

Más que una compra

En espacios como Mercantic, Barcelona, la experiencia va más allá de encontrar ropa. A diferencia de una tienda o de una app, el entorno mezcla moda con libros, decoración y música en directo, lo que convierte la visita en un plan más amplio. No se trata solo de entrar, comprar y salir, sino de pasar tiempo allí y recorrer los distintos puestos con más calma.

Parte del atractivo está en la sensación de estar buscando algo concreto sin saber exactamente qué se va a encontrar. Las prendas no siguen una lógica de colección y muchas tienen un recorrido previo que las hace distintas. Frente a la ropa producida en masa, este tipo de espacios permite encontrar piezas con más personalidad y menos repetidas, algo que encaja bastante con una manera más abierta de construir el armario.

De los mercadillos a las apps

El crecimiento de plataformas como Vinted o Wallapop ha cambiado la forma en la que se accede al mercado de segunda mano. Ya no hace falta desplazarse ni dedicar una mañana entera a buscar. Desde el móvil, los usuarios pueden filtrar por talla, marca o precio y encontrar en pocos minutos prendas muy concretas.

Esa facilidad ha hecho que muchos jóvenes utilicen estas aplicaciones como primer paso. Sirven para comparar precios, detectar qué se está moviendo y localizar prendas específicas sin depender del azar. Sin embargo, cuando el objetivo es encontrar algo distinto o asegurarse del estado real de la prenda, el formato presencial sigue teniendo peso. En la práctica, ambos modelos se combinan: lo digital para buscar con precisión y lo físico para decidir con más criterio y valorar mejor cada compra.

Un cambio en la forma de vestir

La segunda mano ha dejado de estar asociada únicamente a una necesidad económica. Para muchos jóvenes, ya no es una opción secundaria, sino el punto de partida a la hora de vestir. Cada vez más jóvenes la utilizan para construir su propio estilo, combinar prendas actuales con otras de diferentes épocas y añadir al armario piezas que no se encuentran fácilmente en tienda. En ese uso hay ahorro, pero también intención estética.

En ese contexto, los mercadillos funcionan como una alternativa real para ampliar el armario sin depender solo de las colecciones de temporada. No se trata simplemente de comprar más barato, sino de comprar de otra manera. Ahí es donde la segunda mano gana fuerza, no como una opción de fondo, sino como una parte cada vez más normal dentro del mercado de segunda mano.

https://youtu.be/Xvp_bf9yXtE

Lucas Tejada Balaguera

Me llamo Lucas Tejada, tengo 24 años y actualmente estoy estudiando tercero de carrera en la Universidad Abat Oliba CEU. Desde hace años siento una gran pasión por el periodismo, especialmente por el periodismo deportivo. Me gusta todo lo que rodea al deporte y me motiva la idea de poder contarlo, analizarlo y transmitirlo a los demás. Mi objetivo es poder dedicarme profesionalmente a este ámbito y crecer dentro del mundo de la comunicación deportiva.