Otra vez ‘Cumbres Borrascosas’. Otra vez Heathcliff, Catherine y un amor que todos sabemos cómo empieza y cómo acaba. Se trata ahora de la nueva adaptación de la célebre película que llega a los cines entre vídeos de TikTok, con Everything is romantic sonado de fondo, convertida en fenómeno viral antes incluso de que muchos recuerden quién fue su autora original, Emily Brontë. Y ahí aparece la pregunta inevitable: ¿esta versión aporta algo nuevo o forma parte de la obsesión de Hollywood por rehacer lo que ya conocemos?
Este no es un caso aislado. Cada año la industria vuelve a las mismas novelas, a los mismos personajes, a los mismos amores imposibles. Cambian los rostros, la estética se vuelve más brillante, más importante, pero, sin embargo, la historia permanece intacta, como si Heathcliff y Catherine se negaran a dejar un mundo que imaginó la escritora del clásico.

Tormenta de opiniones
Mientras tanto, las críticas alrededor de la película parecen decirlo todo. Hay quien la llama “superficial”, “extravagante”, incluso “excesiva”. Otros, en cambio, llenan salas y convierten sus escenas en tendencia, recreando carteles, llorando en redes, repitiendo el Everything is romantic como si Heathcliff y Catherine hubieran nacido para el algoritmo.
Quizá el problema no sea volver a los clásicos. Siempre necesitamos regresar a historias que nos enseñaron a amar el cine. Volvemos porque funcionaron, nos generan emociones y nos prometen taquilla segura, y Hollywood lo sabe. El problema empieza cuando el cine deja de imaginar amores nuevos y se limita a repetir los de siempre, como si Heathcliff y Catherine fueran fantasmas que vuelven a llamar a la ventana cada temporada de estrenos. Entonces ya no estamos reinterpretando a Brontë, estamos rehaciendo la misma tormenta cambiando los actores.
La industria, en su era de copy-paste, debería de preguntarse si quiere seguir viviendo de romances heredados o atreverse, por fin, a escribir uno que todavía no sepamos como acaba.

