Barcelona se ha convertido en un mapa comestible, donde distintos restaurantes funcionan como embajadas de gastronomía latinoamericana. Lejos de restaurantes de lujo, existe una ruta próxima, repartida por toda la capital catalana, en la que es posible disfrutar de sabores salvadoreños, ecuatorianos, colombianos, mexicanos y argentinos sin gastar más de 15 euros. Una ruta en la que cada plato refleja la cultura de cada país.
1.El Salvador en una pupusa caliente
En ‘La Ceiba’, su menú dispone de un símbolo de la gastronomía de El Salvador: la pupusa. Un plato que forma parte de celebraciones familiares y de reuniones de fin de semana. Tan grande es su popularidad que, más allá del sabor, esta tortilla de masa de maíz rellena de queso, frijoles y chicharrón tiene su propio día oficial el segundo domingo de noviembre de cada año.

“Son hechas en el momento, a mano y servidas calientes recién salidas del comal”, explica Ángel García, encargado del restaurante. García subraya que la receta que utilizan es la tradicional, aunque siempre están dispuestos a adaptarla al gusto del cliente, ya sea en cuanto al nivel de picor, crocancia, etc. Como manifiesta el encargado, la misión del restaurante es “preparar las pupusas de la mejor manera”, cuidando cada detalle del proceso desde la cocina hasta la mesa, con el fin de que sea posible disfrutar de un par de pupusas con bebida por menos de 15 euros.
2. Ecuador en un plato hondo de encebollado
Un plato que representa a Ecuador es, sin duda, el encebollado. Y en ‘Camarón Salsero’, bajo el mando del propietario Marcelo Vera, lo sirven al más fiel estilo ecuatoriano para dar a conocer los verdaderos sabores del país. Por ello, el protagonista del menú es el encebollado, el clásico caldo con albacora, yuca y cebolla curtida, por ser una opción accesible, abundante y deliciosa.

“Nuestro secreto siempre ha sido usar nuestro propio sofrito y nuestros propios aliños”, explica Vera acerca de la receta que utilizan. En Ecuador, este plato se consume incluso como desayuno y es considerado un remedio contra la resaca o el frío. De ahí que el dueño lo defina como un encebollado “levanta muertos”, pues aquella es una expresión popular ecuatoriana para describir el plato. Y como si el sabor no fuera suficiente, el precio termina de sorprender. De lunes a viernes se puede disfrutar por solo 5 euros, y los fines de semana por menos de 12, siempre acompañado de chifles y un ají a base de zanahoria.
3. Colombia en una arepa paisa
Cruzar la puerta de ‘Donde Darío’ es entrar a un espacio profundamente latino desde el primer momento. Desde hace tres años, el restaurante recibe a sus clientes con aromas y decoraciones típicas de Colombia, donde la arepa paisa, característica por su textura y grosor, ocupa un lugar fundamental en la mesa.

Este tipo de arepa, tradicional de la región cafetera de Colombia, se sirve como acompañante para las sopas, carnes o guisos. La preparación de este plato es laboriosa, ya que primero cocinan el maíz alrededor de dos horas para poder luego molerlo y formar una masa que luego se asa al carbón. “Son las recetas de mi madre, quien fue la que me enseñó a cocinar”, señala Darío Jiménez, dueño del restaurante.
Más allá del factor gastronómico, el plato refleja una forma de identidad cultural que se busca transmitir. “A nosotros nos tapan la boca y hablamos por la arepa”, menciona Jiménez. Por ello, en ‘Donde Darío’, este símbolo de hogar colombiano, se disfruta ya sea como un entrante perfecto, desde los 4,5 euros, o un plato ligero para cenar, desde los 11 euros.
4. México en jugosos tacos
‘Los Güeros’ mantienen viva su propuesta desde el inicio: calidad y autenticidad sin disparar los precios. Y aunque durante los primeros años fue difícil operar por la pandemia, actualmente cuentan con una comunidad grande. Con precios que oscilan entre 1 y 1,5 euros por unidad, el restaurante permite probar distintos sabores sin que la cuenta supere los 15 euros. Desde carnes hasta salsas, preparadas con ingredientes auténticamente mexicanos, esta oferta gastronómica es una oportunidad única y accesible de saborear la tradición mexicana.

Aspectos como el pedido en caja y el tipo de vajilla permiten ajustar costos sin comprometer el producto. “Ahorramos en eso para que el precio sea barato y la gente quede satisfecha con la cantidad”, explica Sara Casados de Maties, dueña del lugar. El menú recorre distintas regiones mexicanas para sus recetas, pues la cochinita pibil proviene de Yucatán, las carnitas de Michoacán, y el pastor de Puebla. “Todo es casero y, además, con el auténtico sabor de México”, afirma Casados al comentar la preparación diaria de las tortillas de maíz y de los distintos guisos.
5. Argentina en un choripán de fusión
Cerca de la Sagrada Familia, ‘Milongas’ se presenta con la idea clara de ofrecer una combinación de lo mejor de la gastronomía argentina con toques mediterráneos. Y el choripán ocupa un lugar destacado en la carta de entrantes, donde la fusión de cocinas se saborea en cada bocado.

Inspirado en la tradición cordobesa, por su amplia variedad de aderezos, el restaurante decidió darle un giro culinario al plato sin perder su esencia original. “Le pusimos pan de cristal, que es muy típico de aquí, además de tomate seco y rúcula”, menciona Hicham Lamliki, uno de los fundadores del restaurante, al enumerar los nuevos ingredientes que le dan aquel nuevo toque a la receta. Así que, la combinación de producto local y toques tradicionales argentinos es lo que, según él, marca la diferencia frente a otras ofertas en el mercado.
Para quienes nunca han probado este estilo de choripán, Lamliki lo describe de manera directa como una “fantasía pura de sabor”. Crujiente, jugoso y lleno de tradición, el plato no es el típico sándwich, sino un pequeño viaje a Argentina por solo 10 euros que no hay que pensarlo dos veces para probarlo.
