Entrevista

Marc Sanjuan: «El producto tradicional es el que se hace toda la vida»

El empleado de la churrería Ángeles de Sarrià en Barcelona relata la actualidad de un negocio con 70 años de historia

Marc Sanjuan
Marc Sanjuan, en la churerría Ángeles de Sarrià/ Instagram Marc Sanjuan
Lucía del Val Lucía del Val

Marc Sanjuan (Terrassa, 1990) es el encargado desde hace 7 años de la churrería Ángeles de Sarrià, situada en la calle Vía Augusta, 339, en Barcelona. Tras haber trabajado entre fogones como cocinero y de ayudante de cocina logró obtener los conocimientos suficientes para ponerse al frente de una churrería y ofrecer  los mejores churros de toda Barcelona. Este tradicional negocio se fundó hace 70 años por una familia de Sarrià, y la abuela de la propietaria actual, llamada Ángeles, lo compró hace 40 años convirtiéndose actualmente en uno de los puntos de venta portátiles con más solera de la ciudad.

 

P: ¿Cuál es el éxito de los churros de la churrería Ángeles de Sarrià?

R: Creo creo que al final es el trato que damos, porque una masa de churro será siempre la tradicional en todas las churrerías. Por eso creo que el secreto va más allá de nuestros productos, la gente vuelve porque se siente a gusto con la experiencia de poder ir a comprarlos y sentirse como en casa.

 

P: ¿Cómo es una jornada laboral al frente de un negocio como este?

R: Llevo 7 años viviendo jornadas muy diferentes. Es un trabajo muy sacrificado porque requiere mucha dedicación pero a la vez es muy divertido, entretenido y muy gratificante. Por ello, me  despierto cada mañana con ilusión y vale la pena sobre todo por el trato con la gente del barrio.

 

P: ¿Qué es lo que más le gusta su trabajo?

R: El trato con los clientes, sobre todo, me siento muy afortunado de poder trabajar en este barrio, la esencia son ellos. No se puede estar más a gusto trabajando con clientes que son de toda la vida. Viene gente de todas las edades, desde familias con hijos pequeños, estudiantes y personas mayores.

«En la churrería nos gusta ofrecer un aceite limpio y elaborado»

P: Los churros se fríen únicamente con aceite. ¿Cuántos litros gasta usted a la semana?

R: Entre unos 60 y 70 litros. Tiene un alto contenido en oleico, con lo que conseguimos que la fritura sea crujiente y poco grasienta. Cambiamos mucho el aceite para que siempre esté limpio y renovado, por eso el sabor de los churros es tan agradable. Otro motivo por el que se necesita tanto aceite son nuestras patatas fritas caseras, es un producto que también está en nuestra carta.

P: De todos los alimentos que ofrece la churrería, ¿hay alguno que se haya caído de la lista?

R: Sí, primero introducimos los churros rellenos de nata montada como novedad ya que siempre nos ha gustado innovar, pero no funcionó. El hecho de  mantener la nata montada es complicado sin los recursos necesarios como un buen frigorífico. No obstante, nunca nos estancamos en los mismos productos, sobre todo con las salsas de nuestras patatas fritas. Ahora tenemos una asiática que se compone de soja dulce y salsa picante. Aun así, el producto tradicional es el que se hace toda la vida.

 

P: ¿Cuál es el producto estrella y en qué épocas se vende más?

R: Los churros. Se suelen vender más en las épocas de invierno ya que llegan las festividades que son momentos en familia, por ejemplo, Navidades, el día de Año Nuevo y las mañanas del 6 de enero de Reyes. En verano es lo contrario, se acaban los colegios y la gente se marcha de vacaciones a sus segundas residencias.

Churros
Surtido de productos la churrería Ángeles de Sarrià/ Instagram Marc Sanjuan

 

P: El Covid-19 ha provocado una situación muy compleja para negocios como el suyo.

R: Sí, al principio nos afectó como a todos desgraciadamente… Pero al ser take away  y alimentación, pudimos salir adelante al estar prácticamente todo cerrado. La gente tampoco ha salido del barrio y ha habido superpoblación en Sarrià. En tiempos normales solía ser justo lo contrario porque los fines de semana y puentes no solía quedar nadie. Se podría decir que hemos sacado algo positivo dentro de esta horrible pandemia.

 

P: Antes la churrería estaba a pocos metros de vuestra actual ubicación. ¿Por qué han decidido cambiar de lugar?

R: Se debe a que han construido un bloque de viviendas y ya no nos dejan estar. Nuestro sitio es este y estamos encantados porque es un espacio libre, amplio y ,sobre todo, es más vistoso para los clientes. Lo bueno es que seguimos estando en el centro del barrio y seguimos teniendo nuestra esencia, los cambios también pueden ser positivos.

 

P: ¿Ha habido algún problema con el Ayuntamiento relacionada con impuestos?

R: Pagamos una licencia anualmente aparte de todos los impuestos como todos los que tenemos negocio. A lo largo de casi 75 años hemos tenido de todo, momentos que nos han querido echar y muchos cambios de ubicación. Porque siempre se ha ido edificando y por ello nunca hemos tenido un sitio fijo. Pero después de pasarlo bastante mal, pudimos quedarnos donde nos encontramos ahora con mucho esfuerzo, pero muy agradecidos. ¡El objetivo es que esta churrería perdure muchísimos años en este barrio y no se pierda nunca la historia que hay detrás!

 

P: Durante todo el tiempo que lleva como churrero. ¿recuerda alguna anécdota en especial?

R: ¡Ostras! He vivido muchísimas anécdotas después de estos 7 años. Una de las situaciones que me han impactado más a medida que ha pasado el tiempo, es la relación que he construido con clientes habituales hasta el punto de que me han llegado a invitar a sus casas. Desde luego es un trabajo muy sorprendente y siempre pasan cosas inesperadas.

Lucía del Val

Me declaro una fanática del mundo 'foodie'. Soy la jefa de sección de Gastronomía y estudio el doble grado de Periodismo con Publicidad y RPP. Me apasiona ser creativa con la cocina y aprender nuevos conceptos del mundo culinario.