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Un parón y un virus castigador

Varios jugadores de las grandes ligas vuelven a caer lesionados tras el parón de selecciones

Raphinha uno de los afectados por el Virus FIFA. Vía instagram de Brasil
Raphinha uno de los afectados por el Virus FIFA. Vía instagram de Brasil
Bilal Amghar Bilal Amghar

El Virus FIFA vuelve a evidenciar el desgaste del fútbol moderno, este no se está rompiendo por casualidad, sino por exceso. Durante los ultimos años, los organismos y elites que gobiernan este deporte han vendido una idea tan atractiva como peligrosa: que más siempre es mejor.

Más partidos, más competiciones, más ingresos. Pero hay una realidad que ni el marketing ni las audiencias pueden ocultar: el cuerpo del futbolista tiene un límite. Y ese límite hace tiempo que se ha sobrepasado. 

El último parón internacional ha vuelto a dejarlo en evidencia. El llamado “Virus FIFA” no es una excusa ni una queja interesada de los clubes. Es la consecuencia lógica de una gestión irresponsable del calendario. 

Un calendario que ha ido demasiado lejos

Marzo debería ser un mes sagrado para los equipos,  ya que es cuando se deciden las temporadas, cuando el trabajo de meses se pone a prueba. Sin embargo, en ese momento crítico, los clubes se ven obligados a ceder a sus jugadores para compromisos internacionales que, en muchos casos, no tienen ni la urgencia ni la relevancia que sí tienen las competiciones de clubes. 

El Arsenal es el ejemplo más claro. El equipo de Mikel Arteta ha regresado del parón con varias de sus piezas clave en duda. Bukayo Saka, Declan Rice o Martin Ødegaard no son futbolistas secundarios. Son el corazón competitivo del equipo. Y, sin embargo, su estado físico depende de decisiones ajenas al club que los paga, esto no es sostenible. Y, sobre todo, no es justo. 

Jugadores del arsenal. Vía instragram del club
Jugadores del arsenal. Vía instragram del club

El Virus FIFA se extiende por toda Europa

La situación se repite en España. El FC Barcelona pierde a Raphinha en el peor momento del curso, con los encuentros decisivos en la UEFA Champions League y la Liga. No hablamos de casos aislados. Hablamos de una tendencia que se repite temporada tras temporada. 

Pero el verdadero coste no lo pagan solo los grandes clubes. Lo pagan, sobre todo, los futbolistas. Y especialmente aquellos que no tienen focos ni titulares que los respalden. La lesión de Joaquín Panichelli, jugador del Estasburgo que estuvo citado con Argentina es un ejemplo claro: se rompió los cruzados que lo dejará un minimo de 8 meses fuera y sin poder disputar el mundial. Para él, no es una estadística; es su carrera. Aquí es donde el fútbol debería mirarse al espejo. 

La FIFA lleva años ampliando competiciones y aumentando la carga de partidos sin asumir responsabilidades reales sobre sus consecuencias. Se legisla desde los despachos, pero se paga en el césped. Y siempre lo pagan los mismos. 

Joaquín Panichelli. Vía instragram del club
Joaquín Panichelli. Vía instragram del club

El desgaste ya no se puede ignorar

El problema no es el fútbol de selecciones. Nadie discute su valor ni su historia. El problema es el abuso. La falta de medida. La ausencia de una planificación seria que ponga el foco en lo esencial: proteger el juego y a quienes lo hacen posible. Porque el fútbol no necesita más partidos, necesita mejores partidos. 

El Virus FIFA no es casualidad. Es lo que pasa cuando durante años se toman decisiones pensando en el corto plazo y en el negocio, sin mirar demasiado las consecuencias. Y cuando se juega así, sin freno, la factura siempre llega. 

La duda ya no es si el fútbol puede corregir esto, sino si quiere hacerlo de verdad. Porque seguir como hasta ahora no es avanzar, es desgastarse poco a poco. A estas alturas, hay algo bastante evidente: el fútbol no necesita más. Necesita saber cuándo parar. 

Columna de opinión en formato reel: ttps://www.youtube.com/shorts/JK8ZlRyn6qM

Bilal Amghar

Me llamo Bilal Amghar, tengo 21 años y estudio en la Universidad Abat Oliba, donde actualmente estoy en tercer año de grado.He participado en dos emisiones del programa “Sentit de Viure” en RNE Cataluña, dirigido por Manel Domínguez, una experiencia que me acercó al mundo de la radio y reforzó mi interés por la comunicación. Me gustaría dedicarme al periodismo deportivo, especialmente a la transmisión de partidos de fútbol, un ámbito que me apasiona y en el que me gustaría desarrollar mi carrera profesional.