Juan Marín (23 años) nació y vivió en Sevilla toda su vida, salvo un curso escolar y algunas estancias fuera por estudios. Estudió una carrera bilingüe, que terminó el año pasado, y actualmente es autónomo en una empresa dedicada a organizar viajes interrail. Cuenta con un perfil popular en redes como Instagram y TikTok.
Pregunta: ¿Qué significa para usted la Feria de Abril como sevillano, más allá de lo que se ve en redes sociales
Respuesta: La Feria de Abril es tradición. Es algo que me hace muy feliz. La ciudad empieza a cambiar semanas antes: llega la primavera, el buen tiempo, los días se alargan… Sevilla sonríe. Para mí la feria es un lugar de encuentro entre amigos y familias. Los problemas se quedan fuera del Real y todo gira en torno a compartir: invitar a bebida, a comida, disfrutar de la música, bailar. Es una fiesta que se ha mantenido durante muchos años y que se vive desde el cariño.
P: ¿Cree que vive la feria igual ahora que tiene una audiencia en redes?
R: No me considero una persona famosa. Alguna vez alguien me reconoce y me dice cosas bonitas como que le gustan mis vídeos o que le alegran el día, pero no es algo constante. Yo la feria la vivo exactamente igual que siempre. Disfruto con mis amigos, hago los mismos planes y no cambio nada de mi personalidad por las redes. Lo que se ve en mis vídeos es tal cual como soy en la vida real.
P: ¿Qué es lo que nunca debería perder la Feria de Sevilla, pase lo que pase con las modas?
R: Su esencia. La feria está hecha para disfrutar, para olvidarse de todo y para dar amor: bailando, bebiendo algo juntos, reuniendo a tus amigos en una caseta o yendo a la de otros. Eso es lo principal y lo que nunca debería perderse.
P: En los últimos años, ¿cree que la Feria se ha convertido más en un escaparate de moda que en una celebración cultural?
R: Es verdad que en los últimos años se ha criticado mucho a algunos influencers que no son de Andalucía, que vienen solo a hacerse la foto con el traje y luego no viven realmente la feria. Pero no creo que la feria haya cambiado su esencia ni que se haya convertido ahora en algo distinto. Siempre ha sido también un escaparate de moda. Hay fotos de mis abuelos, de hace 50 años, donde todo el mundo iba elegantísimo. Eso forma parte de lo bonito de la feria: arreglarse, vestirse bien. En ese sentido, no creo que haya cambiado.
P: ¿Hasta qué punto Instagram y TikTok han cambiado la manera de vivir y mostrar la Feria?
R: Yo creo que no es algo exclusivo de la feria, sino de la vida en general. Antes nuestros padres ya hacían fotos a la comida y ahora nosotros también, quizá más aún. En la feria es normal grabar los coches de caballos, hacer vídeos bailando en una caseta o fotos con amigos. No creo que la feria haya cambiado, sino que se ha adaptado a una realidad en la que llevamos el móvil siempre encima. Eso pasa en todas las situaciones, no solo aquí.
P: ¿Cree que los trajes en la feria se han convertido en una tendencia más que en un símbolo cultural?
R: Para nada. Los trajes de flamenca son cien por cien un símbolo cultural, tanto en Sevilla como en muchas ferias de Andalucía. Puede que para alguien que lo vea desde fuera sea una tendencia, pero para quienes lo vivimos no lo es. Mi abuela tiene fotos antiguas vestida de flamenca y, aunque ahora haya más colores o variaciones, el traje sigue representando lo mismo.
P: ¿Nota diferencias entre cómo vive la Feria alguien de Sevilla y alguien que viene solo por “hacer contenido”?
R: Sí, ahí sí . Hay gente de fuera que viene únicamente a generar contenido y es una pena. Algunos llegan muy temprano, se hacen la foto cuando no hay nadie y se van. Para los sevillanos, en cambio, la feria es una fiesta que se vive durante horas, con calma, compartiendo. Ahí sí se perciben formas muy distintas de entenderla.
