A pocas semanas del verano, la famosa operación ‘bikini’ vuelve a cobrar protagonismo en las redes sociales, junto al auge de los llamados productos milagro para adelgazar, tipo gominolas, parches y dietas como la del pepino o de chía. Ángela Urbano (Barcelona, 1994), es entrenadora personal y nutricionista, especializada en salud integral y en rendimiento físico. Ella alerta sobre los riesgos de esta nueva tendencia.
Pregunta: ¿Qué papel juega la llamada operación ‘bikini’ en esta obsesión por cambiar el cuerpo en tiempo récord?
Respuesta: Genera una relación muy mala con el cuerpo y la comida. De repente parece que hay que bajar de peso en pocas semanas, y eso empuja a una fijación peligrosa. Las consecuencias más serias no son físicas, sino psicológicas. La persona entra en un círculo de todo o nada del que cuesta mucho salir.
P: ¿Por qué cree que la gente sigue confiando en los llamados productos milagro a pesar de las advertencias?
R: Porque esto es casi más psicología que fitness. No confiamos en ellos porque sean creíbles, sino porque queremos que funcionen. Con la llegada del verano aparece la urgencia por cambiar el cuerpo rápido, y los productos venden precisamente eso, resultados sin esfuerzo.
P: Cuando un producto promete hacer perder grasa en pocas semanas, ¿qué debería pensar realmente el consumidor?
R: Debería desconfiar. El cuerpo no funciona como un interruptor. Perder grasa requiere tiempo, constancia y cambios reales en los hábitos. Si realmente funcionara así, no se vendería como suplemento, sino que estaría regulado como un medicamento.
P: ¿Cuál es el riesgo de abusar de los productos milagro?
R: Van mucho más allá de no ver los resultados. Algunos de ellos contienen estimulantes o principios activos que pueden provocar taquicardias, problemas hepáticos o desajustes hormonales. Y el daño psicológico es igual de serio.
P: ¿Se manipula información sobre esos productos para venderlos mejor?
R: Sí, y mucho. En esta época del año se juega con la urgencia de la gente por cambiar su estado físico. Se coge un estudio científico pequeño o un resultado limitado para poderlo exagerar hasta hacerlo parecer una solución real. El problema es que en la práctica estos efectos son mínimos o irrelevantes.
P: Para quienes no utilizan estos productos ¿cuál sería la forma más realista y saludable de conseguir un cambio físico?
R: No necesitas nada extremo, pero sí lo básico para poder conseguir tus objetivos. Entrenamiento de fuerza, un déficit calórico y descanso de calidad. Este último es el más olvidado, y es tan importante como los otros dos.
