La UAO CEU implanta la transición digital en 3 días

La UAO CEU implanta la transición digital en 3 días

La universidad se ha visto obligada a convertirse en un centro no presencial hasta que finalice el estado de alarma

Hace poco más de dos semanas, el Gobierno español decretó el estado de alarma en todo el país como consecuencia de la peligrosidad del Covid-19. Los centros educativos presenciales se han visto obligados a desempeñar una transición digital hasta que se pueda recuperar la normalidad. Entre estas instituciones está la Universitat Abat Oliba CEU (UAO CEU) de Barcelona. En 3 días -del viernes 13 al lunes 16 de marzo-, pasó de suspender las clases a impartirlas en línea a través de un nuevo sistema.

Para que eso sucediera, el rector de la UAO CEU, Rafael Rodríguez-Ponga, tuvo que dirigir y coordinar todo el equipo y tomar las decisiones necesarias para poner en marcha «la comisión de contingencia de la universidad», según explica el propio Rodríguez-Ponga. Un paso decisivo a causa de la epidemia, gestado después de distintas reuniones con miembros del CEU, el Presidente de la Generalitat, rectores de universidades y su propio Consejo de Gobierno.

Uno de los motivos que explican la rapidez y eficacia de la UAO CEU en gestionar la reorganización de la docencia fue que «ya hacía tiempo que estábamos preparando procesos para hacer una transformación digital», manifiesta el director de Estudios del Grado en Periodismo de la universidad, Manel Domínguez. Pero el éxito de esta transformación no se debe únicamente a un proceso tecnológico. Domínguez sostiene con firmeza que se trata de «la capacidad de las personas para afrontar retos, desde los alumnos hasta el Personal de Administración y Servicios (PAS)».

Los primeros días

Una de las actuaciones más importantes fue informar a la totalidad de la comunidad universitaria para que supieran cómo iba a proceder la universidad ante las nuevas circunstancias. «Quisimos tener informados a todos los sectores de la UAO CEU a través de nuestros órganos colegiados: Comité de Empresa, Consejo de Estudiantes, Consejo Académico y Consejo Asesor», detalla el rector.

Joan Ripoll, vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado en la UAO, también estuvo en primera línea de la gestión de la transición digital y tuvo la impresión de que los estudios en línea serían una realidad: «Diez días antes se rumoreaba que el confinamiento podía ser una posibilidad. Por ello, empezamos a trabajar en la elaboración de un plan para estar preparados cuando se decretara».

Configuraron de manera rápida una serie de cursos para que el profesorado se habituara al Blackboard Collaborate Ultra, la herramienta principal que se está usando para impartir en streaming. «También les dimos una serie de instrucciones para que supieran cómo reaccionar ante cualquier eventualidad más allá de problemas tecnológicos», dice Ripoll.

Carles Lamelo, periodista y profesor de asignaturas de televisión y radio, considera que «todo el proceso ha sido bastante plácido. Reconoce que la universidad lo ha puesto muy fácil, «con la única dificultad de adaptar al mismo tiempo mi trabajo como periodista y como profesor. Además, yo ya tenía la experiencia en la docencia online en otros centros formativos, y creo que eso me ha ayudado a ajustarme de una manera ágil», cuenta Lamelo.

Alumnos de la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona haciendo clase en el estudio de televisión, antes de la transición digital

Alumnos de la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona haciendo clase en el estudio de televisión antes de que se suspendiera la docencia presencial.

Desde que se suspendieron las clases hasta que se retomaron hubo un fin de semana que sirvió para que los profesores reorganizarán sus clases y preparasen los materiales más útiles para las sesiones. En el caso de Lamelo para conseguir que su asignatura tuviera una transición digital eficaz: «Repasé el plan docente y el temario para ver cómo los podía pasar a un modelo de clase en línea», reconoce el periodista.

Una óptica distinta

Los alumnos, sin embargo, no percibieron una respuesta inmediata por parte de la universidad. La razón es que no conocían con tanto detalle la gestión que se estaba realizando. Así lo advierte Adrià Rivero, estudiante del tercer curso del Grado en Dirección de Empresas: «Hicieron lo que pudieron, pero fue todo demasiado rápido. Entiendo que no haya un plan de actuación para situaciones tan extremas. Además, dependían de la decisión del Gobierno de España».

El esfuerzo de los profesores y la disposición de las herramientas necesarias para seguir el ritmo de las clases han acabado por ajustar toda la transición. «Los alumnos entendemos la situación. Colaboramos con los profesores porque sabemos que lo están haciendo lo mejor que pueden», subraya Rivero. Insiste también en que esta transición digital es más fácil para los alumnos, ya que solamente necesitan tener autodisciplina desde casa para seguir el plan de trabajo que se les propone en cada asignatura.

Sobre la marcha

Ripoll defiende que se trata de «un proceso que va a ir implementándose a lo largo de las semanas. Si el confinamiento se amplía, estaremos preparados para continuar». Al fin y al cabo, la UAO ha tenido que pasar de ser un centro presencial a uno online en poco más de dos semanas. «Todos estamos aprendiendo y mejorando el sistema a medida que conocemos las incidencias que se van dando», asegura el vicerrector. Incidencias que han sido «escasas y de poca gravedad», según Domínguez, quien considera que es «un logro porque creo que estamos liderando un proceso de transformación digital en Cataluña y España».

Rodríguez-Ponga recalca que ahora lo importante es que todas las unidades de la UAO siguen funcionando y prestando sus servicios. «Por ejemplo, cada día hay admisiones de varios alumnos para el curso que viene. La atención a los estudiantes, tanto presentes como futuros, es parte esencial de nuestro trabajo». El rector destaca también el papel del Servicio de Atención Psicológica (SAP) y la Unidad Terapéutica de Asistencia Psicológica (UTAP) de la universidad, «tan importantes en este periodo de dificultades».

Como profesor de radio, Lamelo expresa que «por suerte, hacer clases online hoy en día no supone ningún problema. Al final, mis alumnos están trabajando de una manera muy similar a prácticamente todos los periodistas, que lo hacemos desde casa». Por esa razón ha decidido darle prioridad a seguir realizando programas con herramientas de grabación y edición que cree que les serán de utilidad. «Ahora me planteo si debería usar más estas herramientas dentro de la clase», concluye.

Toda esta situación inesperada genera también algunas preocupaciones. Una de ellas es que el plan docente sufra unas modificaciones que no permitan al alumnado adquirir los conocimientos previamente programados. Ante esta inquietud, Domínguez es contundente: «No hay ningún retraso en el plan docente, y este es uno de los éxitos de la transformación digital que hemos iniciado. Ningún alumno se va a quedar atrás. Tomaremos las decisiones necesarias para asegurarnos de ello si el coronavirus dura un tiempo complejo».

Sobre el autor

Elia Marcos García

Elia Marcos GarcíaSoy estudiante del tercer curso de periodismo en la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona y realizo prácticas en comunicación corporativa. Me encanta el clan Kardashian-Jenner y no lo escondo. Mi objetivo diario es ser una mujer tan empoderada como ellas y mi lema es memento vivere.

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