¿Cuál es el destino de los toros si se cancelan las fiestas?

Toro pastando
Toro pastando
Elena Pardo Bellmunt Elena Pardo Bellmunt

El coronavirus ha puesto en jaque al mundo entero. Pero si hay un sector que ha salido más escaldado que los demás, ese es el de la cultura. La cancelación de fiestas populares y corridas ha puesto en el punto de mira al destino de los toros. Los ganaderos se quejan de que es prácticamente imposible mantener a estos animales de 500 kilogramos sin ningún tipo de ayuda económica. Y los animalistas reclaman que no se rescate con dinero público a la tauromaquia y que se destinen los recursos a Sanidad.

Salvador Sánchez Marruedo, fundador y presidente del Círculo Cultural Taurino Internacional, admite que «está temporada va a ser un auténtico desastre para los amantes del toro». Pero confía en que el Gobierno «apoye las fiestas». De lo contrario, manifiesta que «sería otra experiencia de incapacidad por parte de los políticos ya que seguirían matando a la gallina de los huevos de oro».

De la tauromaquia, recuerda Sánchez Marruedo, «dependen miles de trabajadores». Si no hay festejos taurinos, advierte del desastre que se viene: «Los toros que están actualmente en las ganaderías acabarán en los mataderos. Y el toro bravo como especie desaparecerá porque no habrá negocio».

La situación catalana

En Cataluña, los animales de los ‘correbous’ corren la misma suerte. Adolfo Lleixà, representante de la Associació Cultural Bou Capllaçat d’Amposta (ACBCA), también asegura que los toros que no participen en eventos populares «tendrán que llevarse al matadero». Este final tiene una explicación lógica. Como Lleixà dice, las fiestas «son la única fuente de ingresos de las ganaderías del toro bravo». Y la crisis de la COVID-19 está provocando que sean los propios ganaderos quienes «paguen el coste de su negocio con dinero de sus bolsillos». Un gasto excesivo que solo es viable a corto plazo, ya que el gasto anual por cabeza de ganado ronda los mil euros, entre comida y facturas del veterinario.

Toro atado de los cuernos. Ahora prohibidos por coronavirus.
Toro atado de los cuernos en un ´correbous´celebrado en Amposta el 2018. // AulaNews

Por otra parte, AnimaNaturalis, una organización que vela por los derechos de los animales, ha organizado una gran recogida de firmas. En ella piden al Ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribe, que «no se destine ni un euro de dinero público al rescate del sector taurino». Ya son 60.000 personas las que se han unido a la propuesta de la entidad. Además, solicitan que «todas las partidas presupuestarias previstas para toros, «sean destinadas a Sanidad y a paliar los efectos económicos del coronavirus».

El destino de los toros pende de un hilo. Lo que a unos les parecerá un final feliz, a otros les sentará como una puñalada trapera. Si no se ayuda económicamente a los ganaderos, los animales acabarán en el matadero. Y si se les rescata del pozo negro en el que les ha sumido la COVID-19, la tauromaquia podrá seguir viviendo unos cuantos meses y, consecuentemente, morirán más toros.

El debate ahora se centra en si hay que poner punto y final a las actividades taurinas o tienen que protegerse como parte del patrimonio cultural. Quizá ha llegado la hora de que el pueblo hable.

Elena Pardo Bellmunt