La inteligencia artificial no deja de crecer y con ella los contenidos basura. Internet está cambiando y convirtiendo a las personas en zombis digitales. Una realidad que se ha intensificado con la aparición de la palabra ‘IA slop’, una oleada masiva de desechos online creados por la intelengia artificial.
Este termino fue publicado por el diccionario estadounidense Merriam Webster, y se refiere a la proliferación de videos e imágenes absurdas que saturan las redes sociales. A simple vista puede parecer inofensivo y divertido, sin embargó perjudica gravemente la actividad mental.
Cerebros del Scroll
La exposición constante a las redes sociales afecta especialmente a los jóvenes. Sus cerebros siguen desarrollándose hasta los 25 años. En este periodo, la corteza prefrontal, clave para la atención, el autocontrol y el pensamiento crítico, es muy sensible a los estímulos rápidos y fragmentados del entorno digital.
Según la neuropsicóloga Marina Fernández, profesora universitaria, “el problema no es solo el contenido basura que consumen, sino que también influye lo que dejan de hacer mientras están frente a la pantalla”. Los jovenes duermen menos, se mueven menos y se relacionan menos. Mientras que solo un 30 % de los jóvenes descansa lo necesario. Esa falta de sueño afecta al rendimiento académico, la memoria y la estabilidad emocional.

Deepfakes
Los deepfakes añaden una capa aún más peligrosa a este escenario. La inteligencia artificial permite crear vídeos, voces e imágenes falsas con gran facilidad. Esto ha multiplicado los engaños y ha ampliado el alcance del acoso digital. Para los zombis digitales, que ya viven con una atención fragmentada, distinguir lo real de lo fabricado se vuelve cada vez más difícil. Fernández explica que esta confusión constante tiene un impacto directo en el cerebro joven: “Cuando un adolescente no puede confiar en lo que ve, su sistema nervioso entra en alerta. Esa tensión sostenida agota la mente y reduce la capacidad de pensar con claridad”.
Volver a la realidad
La expansión del AI slop, los deepfakes y el contenido basura no es solo ruido digital: está moldeando la forma en que los jóvenes piensan y se relacionan con el mundo. Recuperar la atención, el pensamiento crítico y el contacto con la realidad se convierte así en una tarea urgente. En un mundo que empuja al piloto automático, la verdadera resistencia está en aprender a pausar, mirar con intención y elegir qué merece nuestra atención.
