El coronavirus golpea los tres pilares de la economía española

La Rambla Barcelona
Uno de los principales focos turísticos de España que quedará desierto será Barcelona
Carlos Manzano Martín Carlos Manzano Martín

«Puede que escapemos del virus solo para que nos mate la pobreza». Estas fueron las palabras de la diputada de Coalición Canaria, Ana María Oramas, en el Congreso de los Diputados durante la votación de la segunda prórroga del Estado de Alarma en España, el pasado 9 de abril. En este sentido, la recuperación económica tras el confinamiento por la Covid-19 se deberá basar en un apoyo y reanimación de los tres principales sectores que sostienen el PIB y el empleo español: el turismo, el inmobiliario y la automoción.

El motor económico de España es el turismo, con grandes conexiones con los otros dos pilares. Sin embargo, la parálisis de estos tres sectores afecta al resto de la actividad dedicada al comercio o al transporte. El turismo, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), suponía el 15% del PIB español, con más de 80 millones de visitantes extranjeros anuales.

El sector inmobiliario, incluyendo la construcción de obra nueva, tenía un peso del 12% y la automoción un 5% sobre el PIB nacional. A pesar del bajo porcentaje de la automoción, cabe destacar que la producción de vehículos llega a aglutinar entre el 10% y el 12% de la economía nacional, una vez sumada la empresa auxiliar y complementaria que, en su mayoría, debería ser incluida en este sector.

Un verano sin turistas

Los hoteles dan por perdido el verano, la temporada alta del turismo español, y muchos de ellos no abrirán. Esto, sumado a los locales costeros y las aerolíneas, hace que el sector turístico pueda llegar a perder 90.000 millones de euros. Los grandes grupos empresariales han pedido medidas al Gobierno para paliar estar pérdidas, aunque el ejecutivo sigue sin marcar una hoja de ruta.

La Mesa del Turismo, mayor asociación empresarial del sector turístico privado de España, ha contemplado tres escenarios posibles en un informe publicado a principios de abril. El primero, el mejor de los casos, si los establecimientos abrieran con normalidad en junio, el turismo tan solo perdería 25.000 millones de euros este año. En el segundo supuesto, empezando la temporada a mediados de julio, las pérdidas serían de 45.000 millones. Mientras que, en el tercero, ralentizándose la apertura estival y manteniendo las reticencias de países como Reino Unido, Alemania o Francia, quienes desaconsejan viajar a España en verano y aseguran que “supone un riesgo”, el impacto económico negativo sería de más de 90.000 millones de euros.

Ante estos escenarios, la mayoría de los grupos turísticos, o que se nutren del sector, como Aena, IAG o grandes cadenas hoteleras, han elevado su liquidez pidiendo préstamos a los bancos para resistir los efectos del coronavirus. La crisis económica producida por la pandemia global, además, ha destruido más de 1 millón de empleos en España, procediendo la mayoría del sector turístico. Para salvar el año, algunas administraciones, como la Generalitat de Catalunya, han apostado por el turismo de proximidad, tal y como anunció la consellera de Empresa i Coneixement, Àngels Chacón, en el plan de contingencia que su departamento está acabando de diseñar.

La construcción en paro

La obra nueva se paraliza ante la bajada de precios de venta. El segundo pilar de la economía española, el sector inmobiliario, sufre una triple depresión: el hundimiento de la obra pública, el impacto en los precios y ventas en el mercado, y el parón en las construcciones no consideradas de emergencia. Sus primeros datos desvelan que cuando acabe el confinamiento se repetirá el esquema de la crisis de 2008: grandes compradores para un stock acumulado de viviendas sin vender durante y después del Estado de Alarma.

José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), asegura que “cuando acabe el confinamiento las compras podrían acelerarse por encima de lo normal”, aprovechando las gangas de un mercado de viviendas depreciado. La caída del precio por metro cuadrado en algunas comunidades autónomas como Cataluña, Madrid o la Comunidad Valenciana superará el 25%, mientras Andalucía puede llegar a perder prácticamente la mitad de su valor en lo que a obra nueva se refiere (alrededor de un 44% menos según el estudio de la Real Estate Business School). Este abaratamiento del acceso a la vivienda tendrá dos variables: aumentará las compras de grandes inversores y provocará pérdidas en los particulares que necesiten vender.

Pero más allá de los efectos en la compraventa entre particulares o nuevos inversores, está el problema de la construcción, que ha dejado sin empleo (temporal o indefinidamente) a centenares de miles de trabajadores a causa del confinamiento de la Covid-19. La licitación de obras públicas se derrumbó a partir del 13 de marzo, cuando comenzaron a aplicarse o preverse las primeras medidas de contención sanitaria. Los concursos, a excepción de algunos casos como FGC (Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya), se han reducido, especialmente, los procedentes del Gobierno central, que pasaban de obras por valor de 120,1 millones de euros en 2019 a 23,8 en 2020.

Este primer trimestre, a pesar de comenzar convulso, se ha visto afectado además por la crisis pandémica, más allá de la falta de inversión pública en infraestructuras. Pero, en lo que respecta al sector privado de la construcción, el coronavirus puede llevar a las empresas al borde de la quiebra. Seopan, que representa a los grandes grupos de construcción, ha solicitado al Gobierno español un plan de infraestructuras valorado de 103.000 millones de euros para paliar los efectos del virus de Wuhan. Esta inversión debería darse como “se ha realizado en otros once países de nuestro entorno”, recuerda Julian Núñez, presidente de Seopan.

seat ensamblaje
La automoción, junto a las empresas auxiliares y complementarias que nutren el sector, es uno de los principales centros de riqueza de la economía española / Seat

Producir coches sin clientes

El sector del automóvil ha realizado centenares de miles de ERTE (Expedientes de Regulación de Empleo Temporales) a sus trabajadores, además de pedir grandes líneas de crédito para intentar soportar los efectos de la crisis del coronavirus. Hasta 12 fábricas en España producen y ensamblan las piezas de la mayoría de los coches que luego son vendidos en Europa.

En 2019, en España se produjeron 2,82 millones de vehículos, de los que 2,31 millones se exportaron (87%). Las ventas internacionales tienen como destinos principales los países de la Unión Europea, siendo Alemania (480.687 unidades exportadas, 20,8% del total de la producción de vehículos en España), Francia (437.550, 18,9%), Reino Unido (327.187, 14,2%) e Italia (250.455, 10,8%), los principales mercados. El desconfinamiento progresivo de estos cuatro países europeos será clave para las ventas de coches y la reanudación de la actividad productiva en España. Sin las ventas en estos mercados, la automoción española está destinada a colapsar en apenas unas semanas ante la falta de capacidad para aglutinar la producción y el coste que conlleva sin tener ingresos de retorno.

La fábrica Seat en Martorell (Barcelona), uno de los mayores focos de producción de automóviles de España, reanudó el 27 de abril su producción a un 15% de su capacidad, manteniendo los ERTE realizados a miles de sus trabajadores. Este bajo grado de actividad se debe a la incapacidad de acumular el stock ensamblado.

Seat produce alrededor de 2.000 vehículos diarios funcionando a pleno rendimiento, pero tan solo cuenta con un espacio de almacenaje de 5.000, por lo que tendría que parar máquinas a los dos días. Este reinicio paulatino deja a 8.000 trabajadores desempleados temporalmente, hasta que la fábrica pueda funcionar al 100% de su actividad.

Estos tres sectores, interconectados con gran parte de los otros ámbitos la economía del país, suponen alrededor del 50% del PIB nacional. Esto implica que, salvo milagro económico, el impacto de la crisis de la Covid-19 sobre la economía y los ámbitos laboral y social será muy relevante. De hecho, un estudio realizado por investigadores de la Universitat de Barcelona (UB) asegura que la pandemia puede provocar la destrucción de 1,27 millones de puestos de trabajo en España. Acabando con el virus, pero aumentando la pobreza en la clase media del país, como bien recordaba la diputada canaria Ana María Oramas.

Carlos Manzano Martín

Reporterismo para aprender cómo funciona el mundo. Bajo esta premisa trabajé como redactor y locutor en Catalunya Ràdio, y desde hace dos años descubro las historias más cercanas como redactor en El Llobregat. Aula News supone, para mí, un nuevo reto con enfoque local dentro del ámbito universitario.